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Impulsando al jefe

El crimen organizado ha dejado una huella imborrable en la historia de muchas ciudades, y Chicago es un claro ejemplo de ello. En ocasiones, las historias que rodean a estos grupos delictivos son tan fascinantes como trágicas. Uno de los episodios más notorios que reflejan la brutalidad y la venganza dentro del mundo del crimen tuvo lugar hace cuatro décadas, cuando Tony Accardo, un líder inflexible de la mafia, vio su autoridad desafiada de manera audaz. Este artículo explora los eventos de esa noche fatídica y la caída en desgracia de aquellos que osaron cruzar al jefe.

El robo que desató la furia de un jefe

En la madrugada del 6 de enero de 1978, un grupo de delincuentes pertenecientes al Chicago Outfit se atrevió a desafiar la autoridad del temido Tony “Big Tuna” Accardo. Se sintieron menospreciados y decidieron asaltar su lujosa mansión. Este acto de desafío no solo fue imprudente, sino que desencadenó una cadena de represalias que dejaría un rastro de sangre en su camino.

Accardo, un prototipo del crimen organizado que había aprendido de los mejores, como Al Capone, no estaba dispuesto a permitir que este ultraje quedara impune. En ese momento, él estaba de vacaciones en California, pero su respuesta fue rápida y despiadada. A través de una serie de órdenes, se propuso recuperar su honor.

Retaliación mortal: el precio de la traición

El impacto del robo fue inmediato y letal. Accardo ordenó diez asesinatos relacionados con el asalto. Esta purga en su propia organización se convirtió en un espectáculo de violencia que resonó en el mundo del crimen.

  • El primer objetivo fue John Mendell, el líder del grupo de ladrones, que desapareció el 15 de enero. Su cuerpo fue encontrado semanas después, mutilado en el maletero de su automóvil.
  • Bernard “Buddy” Ryan, quien ocupaba el segundo lugar en la jerarquía, fue hallado con cuatro balas en la cabeza solo cinco días después de la desaparición de Mendell.
  • Stevie Garcia, un colaborador cercano, también encontró su fin al ser encontrado muerto en un hotel cercano.

La violencia no se detuvo ahí. La brutalidad del crimen se intensificó cuando Accardo decidió eliminar a todos aquellos que pudieran estar involucrados o relacionados con el robo. La sanguinaria serie de asesinatos fue conocida como la «purga del Big Tuna».

Los extraños en la noche: un asesinato sonoro

Uno de los crímenes más notorios de esta ola de violencia fue el doble asesinato de Vince Moretti y Don Renno, ocurrido en un bar de Cicero. Este evento se destacó no solo por su brutalidad, sino también por el ambiente que lo rodeó. Mientras Moretti y Renno eran golpeados y asesinados, una canción de Johnny Mathis sonaba en el jukebox, dando un carácter surrealista a la escena.

Moretti, un ex policía, había sido visto usando los puños de oro de Accardo, lo que lo convirtió en un blanco obvio. Su amigo Renno, que nada tenía que ver con el robo, se convirtió en una víctima colateral de esta sangrienta narrativa.

La ola de violencia se intensifica

La serie de asesinatos continuó, y para abril de ese año, Bobby Hertogs y Johnny McDonald, otros miembros del equipo de Mendell, también encontraron un destino trágico. Hertogs fue encontrado en el maletero de su auto, mientras que McDonald fue ejecutado a tiros y abandonado en un callejón. La violencia parecía no tener fin.

El proceso de limpieza que Accardo había iniciado se volvió cada vez más complicado. A medida que eliminaba a sus enemigos, también se volvía sospechoso de aquellos dentro de su círculo más cercano, quienes podían ser testigos de sus crímenes.

La sombra del crimen: un círculo vicioso de muerte

Accardo, al ser un líder temido, no solo tenía que lidiar con las consecuencias de la traición, sino que también enfrentaba el desafío de mantener el control sobre su organización. En octubre, Mike Volpe, uno de sus hombres de confianza, desapareció tras testificar ante un gran jurado sobre los asesinatos. Accardo había creado un ambiente de temor y desconfianza que abarcaba incluso a sus más cercanos colaboradores.

Consecuencias y legado del Big Tuna

A pesar de la violencia y la represión, nunca se arrestó a nadie por los asesinatos vinculados al robo. Volpe, el hombre que pudo haber sido clave para desentrañar la trama, nunca fue encontrado, lo que ha dejado muchas preguntas sin respuesta. Accardo, el infame «Big Tuna», murió en 1992, habiendo pasado casi 50 años al mando del Outfit sin jamás enfrentar una condena significativa.

La historia de Accardo y su venganza brutal es un recordatorio sombrío de cómo el crimen organizado puede transformar vidas y dejar cicatrices imborrables en la sociedad. La falta de justicia en estos casos resalta la complejidad del mundo del crimen y las lecciones que se pueden extraer de su oscuridad.

Scott M. Burnstein, un periodista y experto en crimen organizado, ha escrito cinco libros sobre el tema. También dirige The Gangster Report, donde cubre la actividad mafiosa en varias ciudades clave de Estados Unidos.