La apariencia puede engañar, y este dicho se hace especialmente evidente en el caso de Tamara Samsonova, una asesina serial contemporánea de Rusia, conocida como la “Granny Ripper” o “Baba Yaga”. Su historia revela no solo una mente perturbada, sino también el oscuro trasfondo de un crimen en serie que ha dejado huella en la sociedad rusa.
Nacida el 25 de abril de 1947 en la ciudad de Uzhur, su apodo proviene de la antigua leyenda eslava de una anciana aterradora que devora a los niños. La conexión entre el mito y la realidad se vuelve inquietante al examinar sus acciones, que la han colocado en la lista de los criminales más notorios de Rusia.
El descubrimiento de un crimen horrendo
El 27 de julio de 2015, un par de vecinos que paseaban a su perro hicieron un descubrimiento macabro. El animal se sintió atraído por una gran bolsa plástica, que al ser inspeccionada, reveló un torso desmembrado y sin cabeza. Este hallazgo escalofriante desató un torbellino de investigaciones.
Las cámaras de seguridad del área mostraron a una anciana arrojando una olla grande fuera del edificio y arrastrando una bolsa de basura hacia el lado del mismo, días antes del horrendo hallazgo. La mujer fue identificada como Tamara Samsonova, de 68 años, quien había residido en el complejo habitacional durante 40 años junto a su esposo.
La sorpresa de los vecinos y las autoridades fue abrumadora al descubrir que la mujer que parecían conocer era capaz de tales atrocidades. Al ser arrestada, la policía encontró un escenario del crimen en su apartamento, incluyendo manchas de sangre en la cocina y el baño, así como un cuchillo que podría haber sido utilizado en el asesinato.
El inquietante diario de Tamara
En el transcurso de la investigación, un elemento clave se convirtió en el eje central de la prueba de culpabilidad de Tamara: su diario. Este diario, hallado junto a libros de astrología y magia negra, contenía entradas detalladas sobre asesinatos canibalísticos que remontaban hasta 20 años atrás.
Las páginas presentaban un relato escalofriante de sus crímenes, escritos en un fluido ruso, alemán e inglés. Una de las entradas, de 2003, describía cómo había asesinado a un inquilino, cortándolo en pedazos y deshaciéndose de los restos en varias partes de su distrito. Este relato coincidía con un caso no resuelto de un hombre de 44 años cuyo torso había sido encontrado en la misma área.
Además, se descubrió que algunas páginas de su libro de magia negra estaban faltantes, las cuales correspondían a documentos encontrados junto a los restos del hombre mencionado. Este vínculo entre los crímenes y la magia oscura añade una dimensión aún más perturbadora a su perfil criminal.
El misterio de su esposo desaparecido
La vida personal de Tamara también es objeto de especulación. En 1971, se casó con Alexi Samsonov y se mudaron a un edificio en Dimitrov Street. En 2005, ella reportó a su esposo como desaparecido, y posteriormente fue declarado legalmente muerto. La posibilidad de que Tamara estuviera detrás de su desaparición ha suscitado dudas entre los investigadores y la comunidad.
Confesiones escalofriantes de la Granny Ripper
A medida que las evidencias en su contra se acumulaban, Tamara no mostró remordimientos al confesar varios asesinatos. Durante su custodia, admitió que los restos encontrados pertenecían a Valentina Ulanova, una mujer de 79 años a la que había estado cuidando. Según su declaración, una discusión sobre los platos la llevó a drogar a Valentina y desmembrarla mientras aún estaba viva.
El relato de Tamara sobre el asesinato de Ulanova fue filtrado a la prensa rusa. En sus propias palabras, escribió que había mezclado un paquete completo de Phenazepam en una ensalada para dormir a Valentina y que la encontró en el suelo antes de comenzar su macabro trabajo. La frialdad de sus acciones y su relato desconcertaron a la opinión pública.
Algunos restos de sus víctimas fueron encontrados cerca del complejo donde vivía, y se pensaba que una olla desechada contenía partes cocinadas de uno de sus crímenes. Aunque se cree que confesó haber asesinado a más de 21 personas, el número exacto de sus víctimas sigue siendo un misterio.
El juicio y la evaluación psiquiátrica
Durante su juicio, la actitud de Tamara fue inquietante. Mostró una calma escalofriante, incluso lanzando un beso a un reportero en la sala. A pesar de haber admitido su culpabilidad, alegó que merecía el castigo que recibiría y que el asesinato de Valentina era su última acción como asesina en serie.
Los vecinos de Tamara mencionaron que había estado en un hospital psiquiátrico durante varios meses, lo que llevó a cuestionar su estado mental. En un giro desconcertante, durante los interrogatorios, afirmó ser una actriz y graduada de la Academia Vaganova de Ballet, pero luego cambió su historia a la de una trabajadora doméstica en un lujoso hotel ruso.
Finalmente, fue sometida a una evaluación psiquiátrica forense. Los resultados, entregados el 26 de noviembre de 2015, revelaron que representaba un peligro tanto para la sociedad como para sí misma, lo que resultó en su traslado a una institución especializada hasta que concluyera la investigación. En diciembre de 2015, fue admitida en un hospital psiquiátrico en Kazan para recibir tratamiento obligatorio.
Este inquietante caso de Tamara Samsonova no solo refleja la cruda realidad de la violencia en la sociedad, sino que también pone de manifiesto la complejidad de la mente humana, donde las apariencias pueden ser profundamente engañosas.

























