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Extractos de Las Crónicas del Último Gangster Judío de Myron Sugerman

La historia del crimen organizado en América es un relato fascinante que entrelaza diversas culturas e identidades. Entre ellas, la presencia de la comunidad judía ha sido, y sigue siendo, fundamental. En este contexto, Myron Sugerman, un figura emblemática del mundo del crimen y los negocios de entretenimiento, ofrece una perspectiva única a través de su obra “El último gangster judío: de Meyer a Myron”. A continuación, exploraremos sus memorias y la rica historia que comparte en un evento especial.

La conexión entre la mafia y la comunidad judía

La narrativa sobre el crimen organizado no puede ser contada sin considerar el papel de los judíos en su desarrollo. Sugerman destaca cómo las historias de la mafia y la comunidad judía en América están interconectadas, comenzando desde los primeros días de la mafia hasta la actualidad. A través de sus vivencias y anécdotas familiares, Sugerman arroja luz sobre figuras clave dentro de este universo criminal, ofreciendo un relato que desafía las percepciones tradicionales.

La relación entre estos dos mundos no es solo una cuestión de criminalidad; es también un reflejo de la búsqueda de oportunidades en un entorno hostil. Los judíos, como muchos otros grupos inmigrantes, se encontraron en la marginalidad y, a menudo, en la necesidad de adaptarse a un sistema que los excluía. En este sentido, la mafia se convirtió en una vía para la movilidad social, aunque a un costo elevado.

Un vistazo a la vida de Myron Sugerman

Myron Sugerman creció inmerso en un ambiente que combinaba la legalidad con la ilegalidad. Desde temprana edad, se sintió atraído por el mundo de las máquinas tragamonedas y los juegos de azar. Su padre, Barney “Sugie” Sugerman, fundó la Runyon Sales Company, que se dedicaba a la venta de máquinas de juegos. Este entorno moldeó la formación de Sugerman, quien se convirtió en un actor clave en la revitalización de la industria de las máquinas de juego en Nueva Jersey y Nueva York durante los años 70.

  • Desde la infancia, Sugerman trabajó en la empresa familiar, contribuyendo a la recolección de ganancias de las máquinas de jukebox.
  • Graduado de la Universidad de Bucknell, a los 21 años empezó a organizar un negocio de exportación de máquinas de juego.
  • Realizó un viaje a Europa que resultó ser un gran éxito, vendiendo el inventario de su padre y generando sustanciales ganancias.

Las travesías de un joven empresario

El viaje de Sugerman a Europa marcó un hito en su carrera. Con un billete de avión y un capital inicial, se dedicó a vender máquinas de juego en países como Portugal, España y Alemania. Este período no solo fue una aventura empresarial, sino también una lección sobre las dinámicas del mercado internacional de juegos.

En Hamburgo, logró vender un gran número de máquinas, lo que resultó en una ganancia significativa. Este éxito temprano cimentó su reputación en el negocio, pero también lo introdujo en las complejidades de las negociaciones internacionales y los márgenes de ganancia que podía obtener.

El encuentro con el crimen organizado

La vida de Sugerman no estuvo exenta de encuentros con personajes del crimen organizado. Durante su estancia en Inglaterra, se relacionó con Herbie Katz, un gangster que había huido de la justicia estadounidense. Esta conexión le permitió comprender mejor el funcionamiento del crimen organizado desde adentro, así como las complicaciones que vienen con esas relaciones.

A lo largo de su carrera, Sugerman fue testigo de cómo las alianzas y los acuerdos entre mafiosos podían influir en el negocio de las máquinas de juego. En este sentido, su vida estuvo marcada por una dualidad: el deseo de éxito empresarial y la inevitable atracción hacia el lado oscuro de la mafia.

Cómo la mafia combatió el nazismo

Uno de los aspectos más intrigantes que aborda Sugerman en su libro es la participación de la mafia en la lucha contra el nazismo en América. Durante la década de 1930, la mafia no solo se dedicaba a actividades ilícitas, sino que también actuaba como una fuerza protectora para las comunidades judías amenazadas por el ascenso del nazismo.

La colaboración entre la mafia y las comunidades judías se manifestó en diversas formas, incluyendo:

  • Proteger a los inmigrantes judíos de las amenazas de grupos nazis.
  • Proveer seguridad en los muelles de Nueva York durante la Segunda Guerra Mundial.
  • Financiar actividades para contrarrestar la propaganda nazi en América.

Un legado de memorias

El evento del 9 de noviembre en el Museo de la Mafia no solo será una oportunidad para escuchar a Sugerman, sino también para conectar con una historia rica y compleja que ha sido ignorada durante mucho tiempo. La obra de Sugerman es un puente entre el pasado y el presente, ofreciendo una visión única sobre cómo las luchas de la comunidad judía han estado entrelazadas con el crimen organizado.

Los asistentes al evento podrán adquirir copias de su libro y sumergirse en experiencias que van más allá de lo que se conoce comúnmente sobre la mafia y la comunidad judía en América. El relato de Sugerman es un recordatorio de que las historias del pasado no solo moldean nuestro presente, sino que también pueden ofrecer lecciones valiosas para el futuro.