En el vibrante y decadente mundo de Los Ángeles durante la década de 1940, un nombre resonaba con fuerza en los círculos de apuestas y crimen organizado: Mickey Cohen. Este personaje no solo fue un destacado mafioso, sino también un astuto empresario del juego que supo aprovechar las oportunidades que le ofrecía la ciudad del cine. Su vida, llena de excesos y peligros, refleja un periodo fascinante de la historia de Los Ángeles, donde las luces brillantes de Hollywood y las sombras del crimen a menudo se entrelazaban.
Los inicios de Mickey Cohen en el juego
Mickey Cohen comenzó su andanza en el mundo del juego de manera poco convencional. Abrió una oficina de apuestas en una tienda de pintura en el 8109 Beverly Boulevard, un lugar que a primera vista parecía inofensivo. Sin embargo, fue aquí donde Cohen empezó a forjar su reputación como un «bookie» de alto nivel.
En su modesta oficina, que ostentaba un cartel de “Kon-Kre-Kota”, un tipo de pintura a base de asbesto, Cohen comenzó a manejar apuestas masivas. Su trabajo consistía en hacer apuestas con otras oficinas de apuestas a nivel nacional, lo que le permitía mover grandes sumas de dinero de manera regular.
A lo largo de su carrera, Cohen reveló que sus transacciones diarias con otras oficinas podían oscilar entre $30,000 y $150,000, lo que hoy equivaldría a cifras que rondan entre $360,000 y $1.6 millones. Este sistema le permitió obtener un porcentaje de las ganancias, asegurando un flujo monetario constante en su negocio.
La opulencia de La Brea Social Club
Uno de los lugares emblemáticos de Cohen fue el La Brea Social Club, un lujoso casino privado que se ubicaba en un espléndido edificio de estilo veneciano en La Brea Avenue. Este lugar se convirtió en un punto de encuentro exclusivo para los más adinerados, donde el juego y la alta sociedad se fusionaban en un ambiente de lujo.
En este casino, los hombres de negocios de Hollywood y los grandes apostadores disfrutaban de juegos de dados y de cartas en un ambiente íntimo y seguro. Cohen era conocido por mantener las apuestas altas, con sumas que podían llegar a $200,000, lo que equivale a más de $600,000 en la actualidad.
La atmósfera del club era sofisticada y cuidadosamente diseñada para atraer a su selecto público. Las paredes estaban adornadas con fotografías de leyendas del boxeo, y el lugar contaba con un restaurante que servía comida gourmet y una variedad de vinos finos.
Las fiestas clandestinas en Coldwater Canyon
Entre 1944 y 1945, Cohen también operó una casa de fiestas exclusiva en 9100 Hazen Drive, situada en las colinas de Coldwater Canyon. Este lugar se convirtió en un refugio para las élites de Los Ángeles, especialmente después de que los clubes nocturnos cerraban por el toque de queda de la guerra.
- Los juegos de chemin de fer y baccarat eran los favoritos entre los asistentes.
- El servicio incluía un sommelier y un grupo musical que ofrecía entretenimiento en vivo.
- Las chicas de fiesta desempeñaban roles como shills y acompañantes, lo que añadía un aire de glamour al evento.
Sin embargo, el éxito de esta operación atrajo la atención de los vecinos, quienes no tardaron en intentar cerrar el local. A través de filtraciones a la prensa, lograron desafiar a Cohen, y su «Casa Misteriosa» se convirtió en un escándalo mediático. La presión local finalmente obligó a Cohen a abandonar el lugar.
El juego de alta apuesta en el Hotel Ambassador
Posteriormente, Mickey Cohen trasladó su operación a varios suites en el Hotel Ambassador, donde estableció un juego de dados de alto nivel para una clientela elegida. Cohen conocía a varias personas involucradas con la gestión del hotel, lo que facilitó el establecimiento de su negocio.
La relación con el personal del hotel fue crucial para su éxito, ya que muchos de ellos eran aliados que se beneficiaban de la adición de este juego clandestino a sus propias ganancias. Este movimiento demostró la habilidad de Cohen para crear redes de apoyo dentro de un entorno hostil.
El impacto del juego en la vida de Los Ángeles
Las actividades de Mickey Cohen no solo definieron su vida, sino que también tuvieron un impacto significativo en la cultura del juego en Los Ángeles. Su habilidad para atraer a los ricos y famosos al mundo del juego ilegal ayudó a cimentar su estatus como una figura central en la mafia de la ciudad.
El auge de los casinos clandestinos y las casas de juego reflejaron una era en la que el crimen organizado prosperaba en el contexto de una sociedad que valoraba el lujo y la ostentación. Además, la influencia de Cohen se extendió a las esferas políticas y sociales, donde su nombre se convirtió en sinónimo de poder y riesgo.
Reflexiones sobre la vida de Mickey Cohen
La vida de Mickey Cohen es un testimonio del delicado equilibrio entre el glamour y el crimen que caracterizó a Los Ángeles en su época dorada. Desde sus humildes comienzos hasta convertirse en un reconocido mafioso, su legado perdura como un recordatorio de los excesos y las complicaciones de una era fascinante. Su historia no es solo la de un hombre, sino la de una ciudad que nunca duerme, donde los sueños y las pesadillas coexisten en un mismo espacio.
El legado de Cohen sigue vivo en la memoria colectiva de Los Ángeles, un ícono de un tiempo en el que el juego, el poder y la ambición se entrelazaban de maneras sorprendentes y a menudo destructivas.

























