La historia de la lucha de Robert F. Kennedy contra la mafia es un capítulo fascinante y a menudo pasado por alto en la historia de Estados Unidos. En un momento en que el crimen organizado dominaba sectores clave de la sociedad, su cruzada se convirtió en una de las prioridades más altas de la administración de su hermano, el presidente John F. Kennedy. El legado de RFK es complejo y su papel en la prosecución de figuras criminales ofrece un vistazo a un período turbulento de la política estadounidense y la lucha por la justicia.
El inicio de una lucha implacable
El 10 de enero de 1963, Robert F. Kennedy, entonces Fiscal General de Estados Unidos, envió un memorando a su hermano que detallaba los avances en la lucha contra el crimen organizado. Comenzó destacando cómo la administración había ampliado significativamente su enfoque contra el crimen organizado y la extorsión durante el año anterior.
En el memorando, Kennedy mencionó que el número de juicios por extorsión había aumentado un 300% en comparación con 1961, y las condenas a criminales organizados habían crecido en un 350%. Este notable aumento fue posible gracias a la colaboración entre el FBI, el Servicio Secreto, el IRS y otras 23 agencias federales, que le permitieron compilar información sobre los 1,100 principales extorsionadores del país.
Con más de 60 abogados federales en su equipo, un aumento considerable desde los 17 de 1961, RFK lideró una campaña que resultó en 852 nuevos casos contra delincuentes y 134 acusaciones en tribunales federales. El número de individuos sospechosos condenados alcanzó los 350 en 1962, un notable incremento respecto a los 49 de 1960.
La mafia y su influencia en Estados Unidos
Durante las décadas de 1950 y 1960, el crimen organizado tenía un vasto control sobre diversas industrias, desde el entretenimiento hasta la política y los sindicatos. La influencia de la mafia era palpable, y sus tentáculos se extendían a todos los niveles del gobierno y la aplicación de la ley.
RFK fue descrito como un hombre decidido y enérgico, dispuesto a utilizar medios no convencionales para lograr sus objetivos. Sin embargo, su uso de escuchas telefónicas sin orden judicial y otros métodos controvertidos para obtener información sobre los mafiosos le acarreó problemas políticos cuando se revelaron estas tácticas.
La muerte de su hermano, John F. Kennedy, en 1963, dejó a Robert en una profunda reflexión sobre las repercusiones de su lucha contra el crimen organizado. En sus últimas horas, justo antes de enterarse del asesinato de JFK, RFK había estado discutiendo estrategias para combatir la mafia, lo que lo llevó a preguntarse si su campaña había provocado la reacción violenta que culminó en la tragedia.
Los inicios de su cruzada contra el crimen organizado
La determinación de Bobby Kennedy por erradicar la mafia se gestó en la década de 1950. Nacido en Massachusetts, había adquirido experiencia en posiciones legales de alto perfil, y a los 25 años fue nombrado asistente del fiscal de EE.UU. en Nueva York, gracias a su influyente familia.
Su carrera política realmente despegó cuando asumió el papel de gerente de campaña para su hermano John, quien se postulaba para el Senado en 1952. A pesar de su inexperiencia inicial, la habilidad de RFK para manejar la campaña fue crucial para la victoria electoral de su hermano.
Durante este período, la figura de Joseph McCarthy, amigo de la familia Kennedy, dominó la escena política con su cacería de brujas contra los comunistas. Aunque Robert y John apoyaron inicialmente a McCarthy, con el tiempo, RFK se distanció de sus tácticas agresivas.
La era del anticomunismo y el enfoque en la corrupción
Después de la caída de McCarthy, RFK se convirtió en el principal abogado de la Subcomisión Permanente del Senado sobre Investigaciones. Su enfoque se desplazó hacia la corrupción dentro del gobierno, y comenzó a investigar el papel de los criminales organizados en sindicatos laborales. Esta decisión se vio influenciada por la creciente preocupación por la mafia en la sociedad estadounidense, exacerbada por la representación de la mafia en la cultura popular, como en la película «On the Waterfront».
La falta de interés del FBI en investigar el crimen organizado llevó a RFK a establecer conexiones con la Bureau of Narcotics, donde aprendió sobre la conexión entre el narcotráfico y el crimen organizado. Su involucramiento en operativos de vigilancia y redadas le ofreció una visión clara de la realidad del crimen en Nueva York.
Investigando al sindicato de los Teamsters
La atención de RFK se centró en el sindicato de los Teamsters, uno de los más poderosos del país, que controlaba enormes fondos de pensiones. Los informes sobre la corrupción dentro de la organización, particularmente en relación con figuras como Jimmy Hoffa, hicieron que su investigación se volviera aún más urgente.
Su trabajo lo llevó a recorrer ciudades como Los Ángeles y Chicago, donde recopiló testimonios sobre extorsiones y malversaciones. Descubrió que los líderes del sindicato estaban involucrados en prácticas corruptas que perjudicaban a sus propios miembros.
- Los Teamsters controlaban un fondo de pensiones de $250 millones.
- RFK identificó a Dave Beck y Jimmy Hoffa como figuras clave en la corrupción laboral.
- Las investigaciones revelaron un sistema de extorsión que perjudicaba a los trabajadores.
La decisión de RFK de investigar a los Teamsters generó tensiones familiares, ya que su padre había tenido vínculos comerciales con figuras del crimen. A pesar de la oposición de su familia, logró convencer al Senado de crear una comisión para investigar la corrupción en el sindicato.
El impacto de la Rackets Committee
La nueva Comisión Selecta del Senado sobre Actividades Improprias en el Ámbito Laboral y de Gestión, conocida como la Rackets Committee, se estableció con el objetivo de desentrañar la corrupción tanto en los sindicatos como en las empresas. Durante sus audiencias, la comisión expuso conexiones entre 49 mafiosos y 141 oficiales de los Teamsters involucrados en actividades ilícitas.
Los testimonios de los miembros del sindicato y la abrumadora evidencia presentaron un panorama aterrador de la corrupción en el país. La Rackets Committee recibió miles de cartas de trabajadores que pedían ayuda, destacando el miedo generalizado a represalias por parte de los criminales.
Esta cruzada no solo marcó un hito en la carrera de RFK, sino que también sentó las bases para futuras reformas en la regulación de los sindicatos y la lucha contra el crimen organizado, dejando un legado que perdura hasta nuestros días.

























