El asesinato brutal de Jayna Murray en 2011 no solo conmocionó a la comunidad de Bethesda, Maryland, sino que también capturó la atención de los medios nacionales con un caso que se volvió conocido como el “Asesinato de Lululemon”. La historia detrás de este horrendo crimen revela un conflicto entre compañeras de trabajo que escaló a una violencia inimaginable por motivos aparentemente triviales.
Antecedentes de Brittany Norwood
Brittany Norwood, la figura central de esta tragedia, provenía de una familia numerosa con nueve hijos y fue criada por un padre que tenía un negocio de tapicería. Destacó en el deporte, siendo reclutada como jugadora de fútbol para la Universidad de Stony Brook gracias a su habilidad como defensora. Sin embargo, su vida se vio marcada por problemas de robo compulsivo y mentiras.
Norwood fue finalmente expulsada de la universidad después de que compañeros de equipo y compañeros de habitación la acusaran de robo. Una amiga cercana y excompañera de fútbol recordó:
“Era mi mejor amiga en la universidad. Tuvimos una pelea porque ella era como una cleptómana. Robó dinero y una camiseta de Versace de mí. Era dulce y divertida, una jugadora de fútbol increíble. Pero el robo era su único vicio.”
Después de perder su beca, se mudó a Washington D.C. para vivir con su hermana y comenzó una carrera en la hospitalidad en un hotel de lujo, donde rápidamente ascendió a puestos de gestión. Sin embargo, su verdadero sueño era convertirse en entrenadora personal, lo que la llevó a solicitar un empleo en Lululemon, la popular tienda de ropa deportiva.
La tienda Lululemon en Bethesda
Lululemon Athletica, fundada en 1998, se había convertido en una marca icónica en América del Norte para ropa atlética. Jayna Murray trabajaba en la sucursal de Bethesda Row, donde veía su empleo como una oportunidad para conectar con personas activas y saludables mientras cursaba su posgrado.
Al principio, no había tensiones visibles entre Jayna y Brittany. Sin embargo, la atmósfera se tornó tensa cuando los gerentes comenzaron a sospechar que Norwood estaba robando mercancía. Sin pruebas concretas, no podían despedirla, creando un ambiente de desconfianza.
La noche del asesinato
En la noche del 11 de marzo de 2011, Jayna y Brittany cerraban la tienda Lululemon. A las 9:45 pm, Jayna realizó un chequeo de bolsas, un procedimiento estándar para evitar robos. Fue en ese momento que descubrió un par de pantalones de yoga de 98 dólares en la bolsa de Norwood. Esta confrontación inmediata resultó ser el detonante de la violencia.
Poco después de dejar la tienda, Jayna llamó al gerente para reportar el robo, lo que habría intensificado la reacción violenta de Norwood, quien ya había sido objeto de sospechas por robos anteriores. Seis minutos después, Norwood se comunicó con Jayna pidiendo que regresara a la tienda para recuperar su billetera, una maniobra que resultó ser parte de un plan premeditado para atraer a Jayna de regreso.
Un plan premeditado para atraer a Jayna de regreso
La llamada de Norwood fue un intento calculado para aislar a Jayna. Según los fiscales, la intención era clara:
“Norwood llamó a otro asociado de Lululemon para decir que había dejado su billetera en la tienda. Luego llamó a Jayna para pedirle que regresara y le abriera la puerta. Esto fue una trampa premeditada.”
Ambas mujeres entraron a la tienda a las 10:05 pm, y lo que siguió fue un ataque brutal e inesperado.
Un ataque brutal se desata
Según los fiscales, una vez dentro, Brittany Norwood llevó a cabo un ataque de 20 minutos contra Jayna utilizando armas improvisadas que encontró en la tienda, tales como:
- Un martillo
- Una llave inglesa
- Un cuchillo
- Cuerda
- Cortadores de cajas
- Soportes de mercancía
“Los policías encontraron ocho diferentes armas utilizadas por Brittany para matar a Jayna.”
Los empleados de la tienda de Apple al lado escucharon los gritos y golpes, pero desestimaron el sonido como una discusión. Nadie llamó a la policía. Jayna sufrió más de 300 heridas durante su ataque, incluyendo traumatismos severos en la cabeza y lesiones internas devastadoras.
La puesta en escena de una escena del crimen
Después de cometer el asesinato, Brittany Norwood necesitaba un plan para desviar la atención. Pasó la siguiente hora y media limpiándose y escenificando un elaborado crimen falso:
- Arrastró el cuerpo ensangrentado de Jayna a la parte trasera de la tienda.
- Desordenó la mercancía para simular un robo fallido.
- Se infligió heridas menores con un cuchillo.
- Se cambió a zapatos de hombre tamaño 14 de los exhibidores.
- Sumergió los zapatos en sangre para crear huellas falsas.
- Se ató las muñecas y los tobillos con bridas.
- Esperó en el baño junto al cadáver toda la noche.
Su intención era silenciar a la única testigo de su robo y hacer que pareciera que habían sido unos ladrones armados los responsables del crimen.
El descubrimiento de una escena de horror
Al día siguiente, el 12 de marzo, la gerente de Lululemon, Rachel Oertli, llegó a abrir la tienda y encontró las puertas abiertas. Al entrar, se encontró con una escena dantesca que la llevó a llamar a emergencias varias veces, temiendo por su vida. Los primeros respondedores encontraron el cuerpo mutilado de Jayna y a Brittany, que todavía estaba atada en el baño, simulando ser otra víctima.
Relatos ficticios a la policía desde su cama de hospital
Cuando fue interrogada en el hospital, Norwood presentó historias complejas sobre dos hombres racistas y violadores que las atacaron. Sin embargo, su actuación no convenció a los investigadores, quienes comenzaron a detectar inconsistencias en su relato.
“Había una voz en mi cabeza que decía que algo no estaba bien. La manera en que Brittany describía a esos dos hombres era como la peor descripción posible de un ser humano,” dijo uno de los detectives que la interrogó.
A medida que las contradicciones y las pruebas físicas comenzaron a acumularse, Norwood fue arrestada una semana después del asesinato.
Un alud de pruebas que lleva a la condena por asesinato
- Se encontró sangre de Norwood en el coche de Jayna, el cual ella negó haber usado.
- Registros telefónicos de su llamada a Jayna.
- Imágenes de seguridad de la tienda de Apple que contradicen su línea de tiempo.
- Las ocho armas coinciden con las más de 300 heridas de Jayna.
- Pruebas de la escena del crimen elaboradamente fingida.
- Las huellas coinciden con sus propios zapatos.
- Las heridas en ella eran demasiado leves para las historias gráficas que contaba.
El abrumador volumen de pruebas impactó al jurado, que tras 21 minutos de deliberación, condenó a Norwood por asesinato en primer grado, sentenciándola a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Las apelaciones de Norwood son rechazadas en 2015
Norwood intentó apelar su condena, argumentando sobre un tecnicismo relacionado con sus derechos Miranda. Sin embargo, las cortes superiores mantuvieron su condena, afirmando:
“La evidencia de la culpabilidad de Norwood era abrumadora,” dictó el tribunal. Para 2015, todos sus intentos de apelación habían fracasado.
El estado actual de Brittany Norwood en 2023
A partir de 2023, hay poca información disponible sobre Brittany Norwood y su situación en prisión. La cobertura mediática ha disminuido desde que agotó sus apelaciones legales en 2015.
Se presume que Brittany sigue cumpliendo su cadena perpetua en el Instituto Correccional para Mujeres de Maryland, en Jessup, con el número de prisionera 3766566. Hasta el momento, no hay más actualizaciones sobre su estado.
A pesar de que se hizo justicia por el brutal asesinato motivado por un robo menor, la comunidad puede nunca entender completamente los motivos detrás de una explosión de violencia tan extrema entre dos compañeras de trabajo.

























