out 0 110

Los asesinatos de Burden House ¿Fue culpable Lizzie?

El caso de los asesinatos de la familia Borden ha capturado la imaginación popular durante más de un siglo. La figura de Lizzie Borden, acusada de un crimen atroz y posteriormente absuelta, continúa siendo objeto de controversia y especulación. Este artículo profundiza en los eventos que rodearon esas trágicas muertes y explora la vida de Lizzie, así como las teorías que aún persisten sobre lo que realmente sucedió aquella fatídica mañana de agosto.

Los asesinatos de Andrew y Abby Borden

El 4 de agosto de 1892, el hogar de los Borden en Fall River, Massachusetts, parecía tranquilo. Andrew Borden, un exitoso hombre de negocios, había dejado la casa por la mañana para atender sus asuntos. En el hogar se encontraban su esposa Abby, su hija Lizzie y la sirvienta Bridget Sullivan.

Cuando Andrew regresó, decidió descansar en el sofá de la sala. Lizzie, que había estado en el segundo piso, escuchó un ruido y bajó para encontrar a su padre muerto, con la cabeza brutalmente golpeada. Según su declaración, Lizzie alegó estar en el granero en el momento del crimen, mientras que Bridget estaba en la planta superior intentando dormir.

Al descubrir el cuerpo de su padre, Lizzie gritó: “¡Baja rápido! ¡Padre está muerto! ¡Alguien ha entrado y lo ha matado!” Esta escena, escalofriante y confusa, marcó el comienzo de una de las investigaciones criminales más intrigantes de la historia estadounidense.

Andrew Borden había sido golpeado en la cabeza un total de 11 veces, y los forenses concluyeron que no hubo lucha, por lo que se presume que fue atacado mientras dormía.

El asesinato de Abby Borden

Después de que Lizzie encontrara el cuerpo de su padre, rápidamente pidió a Bridget que fuera a buscar al médico del vecindario. La partera de la familia, sin embargo, no había sido vista desde que Lizzie escuchó llegar a Abby a casa. Cuando se buscó a Abby, su cuerpo fue encontrado en el segundo piso, también con signos de violencia, habiendo recibido 19 golpes.

Los exámenes médicos revelaron que la sangre de Abby estaba más oscura y coagulada, lo que indicó que ella había sido asesinada primero, lo que complicaba aún más la situación para Lizzie.

La investigación de los asesinatos Borden

A medida que avanzaba la investigación, se descartaron varias teorías, incluyendo la posibilidad de un extraño como culpable. La proximidad temporal entre los dos asesinatos y el hecho de que las puertas de la casa estaban cerradas abrieron la puerta a la sospecha de que alguien dentro del hogar debía ser el responsable.

Entre las pruebas más inquietantes estaba el intento de Lizzie de comprar ácido prúsico, un veneno conocido como cianuro, en una farmacia. Aunque no pudo adquirirlo, este intento dejó a los investigadores con más preguntas que respuestas.

Una de las evidencias más incriminatorias fue el testimonio de Alice Russell, quien afirmó haber visto a Lizzie quemando un vestido en su cocina poco después de los asesinatos. Cuando se le preguntó sobre la razón detrás de la quema, Lizzie explicó que el vestido estaba manchado y no podía ser usado. Este acto, sin embargo, se convirtió en un punto clave de la acusación.

El juicio de Lizzie Borden

El juicio de Lizzie Borden fue un espectáculo mediático. Comenzó con un incidente dramático: el fiscal, al presentar pruebas, derribó una mesa y mostró las calaveras de Andrew y Abby Borden, provocando que Lizzie se desmayara. Este tipo de teatralidad se convertiría en un sello distintivo del juicio.

Durante las audiencias, la defensa intentó desvirtuar la narrativa en torno a Lizzie. El abogado de defensa, George Robinson, argumentó que la quema del vestido no era un acto de culpabilidad, sino más bien un intento de protegerse de un error inadvertido. Esto llevó a un juicio que duró 14 días, en el que se presentaron numerosas pruebas tanto a favor como en contra de Lizzie.

Finalmente, el jurado decidió absolverla de todos los cargos. La declaración de Lizzie hecha durante la investigación previa no fue admitida como prueba, lo que resultó en su liberación y en la incredulidad de muchos en la comunidad.

La vida posterior de Lizzie Borden

Tras su absolución, Lizzie y su hermana Emma adquirieron una casa en una zona acomodada de Fall River, que Lizzie nombró «Maplecroft». Allí vivieron con un servicio doméstico, en una vida que contrastaba drásticamente con la tragedia que habían experimentado. La fortuna de los Borden, aunque no exenta de disputas familiares, les proporcionó un nivel de comodidad.

A pesar de haber sido absuelta, la vida de Lizzie estuvo marcada por la controversia. Emma, su hermana, se mudó en 1905 y nunca volvió a ver a Lizzie, lo que sugiere una ruptura en la relación familiar. Lizzie vivió en relativa soledad hasta su muerte en 1927, a la edad de 67 años.

Teorías sobre otros sospechosos

La fascinación por el caso Borden persiste, y varias teorías han surgido a lo largo de los años sobre otros posibles culpables. Algunos creen que Lizzie y la sirvienta Bridget Sullivan estaban involucradas en una relación amorosa y que este vínculo contribuyó a la tensión en la casa.

Otras teorías incluyen la posibilidad de que un hijo ilegítimo de Andrew, William Borden, hubiera cometido el crimen, con Lizzie y Emma tratando de cubrirlo. Además, se ha mencionado al tío Morse, quien había estado en la casa el día anterior a los asesinatos, pero se descartó su implicación al no haber estado presente durante el crimen.

Impacto cultural y legado de Lizzie Borden

El caso de Lizzie Borden ha dejado una marca indeleble en la cultura popular. Desde poemas infantiles hasta películas y documentales, su historia ha sido reinterpretada una y otra vez. El famoso poema que menciona los whacks que Lizzie supuestamente infligió a sus padres se ha convertido en parte del folclore estadounidense.

Además, el caso ha inspirado una serie de obras literarias y cinematográficas que intentan desentrañar el misterio de los asesinatos. A través de estas representaciones, la figura de Lizzie ha evolucionado, de una posible asesina a una víctima de su tiempo, atrapada en un sistema judicial que no siempre funcionó como debería.

En el contexto de la historia criminal estadounidense, los asesinatos Borden permanecen como uno de los casos más intrigantes y enigmáticos. Las preguntas sobre la culpabilidad de Lizzie, las motivaciones detrás de los asesinatos y el ambiente familiar en el que ocurrieron siguen generando debates y especulaciones entre historiadores y entusiastas del crimen.