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Perdiendo miles de millones para ahorrar millones

Cada año, el 18 de abril marca el plazo para presentar las declaraciones de impuestos ante el Servicio de Impuestos Internos (IRS por sus siglas en inglés), debido a que el 15 de abril coincidió con el Día de la Emancipación, un feriado en Washington D.C. Este pequeño alivio en el calendario de presentación de impuestos no mejorará la percepción que el público tiene sobre el IRS ni la de los legisladores, quienes han recortado su presupuesto de manera constante desde 2010. Este fenómeno, que parece ser una tendencia política, plantea serias preguntas sobre la efectividad del IRS en su misión de recaudar impuestos y combatir el crimen organizado.

La falta de confianza en la agencia se evidencia en un estudio realizado por el Pew Research Center en 2014, donde el IRS fue calificado como la entidad menos favorecida entre siete agencias federales importantes. De hecho, recibió un 48% de calificaciones negativas, superando al resto de las agencias, lo que sugiere un descontento generalizado. Esta percepción varía notablemente según la afiliación política; solo el 30% de los republicanos tienen una opinión favorable del IRS, mientras que el 62% de los demócratas lo hacen. Esta disparidad puede influir en las decisiones presupuestarias en el Congreso, donde los republicanos tienen mayorías en ambas cámaras.

Recortes de presupuesto y su impacto en el IRS

Desde 2010, el Congreso ha aprobado consistentemente recortes en el presupuesto del IRS, lo que ha llevado a una reducción significativa en su personal. Aproximadamente tres cuartas partes del presupuesto del IRS se destinan a salarios, lo que significa que los recortes han resultado en la pérdida de 10,000 puestos de trabajo, lo que representa el 20% de su personal de cumplimiento. Esto no solo afecta la capacidad de la agencia para recaudar impuestos, sino que también contribuye a un aumento en la evasión fiscal.

A pesar de la disminución de fondos, el Departamento del Tesoro informa que cada dólar invertido en la aplicación de la ley fiscal genera retornos de hasta seis dólares en recaudación. Sin embargo, el presupuesto del IRS se redujo un 10% en 2015, alcanzando los 10,9 mil millones de dólares, lo que se traduce en una pérdida estimada de 385 mil millones de dólares anuales en recaudaciones fiscales, una cifra alarmante que el IRS denomina «brecha fiscal».

El Comisionado del IRS, John Koskinen, ha declarado que “esencialmente, el gobierno está perdiendo miles de millones para lograr ahorros de presupuesto de algunos cientos de millones de dólares”. Esta ironía resalta la necesidad urgente de reevaluar las prioridades de financiamiento del gobierno y la importancia de un IRS efectivo para el mantenimiento de la justicia fiscal.

Desafíos tecnológicos y operativos

Además de los recortes de personal, el IRS enfrenta serios problemas técnicos. La infraestructura de tecnología de la información de la agencia es tan obsoleta que Microsoft ya no ofrece mantenimiento para sus sistemas operativos. Koskinen ha expresado su frustración al señalar que su agencia trabaja con aplicaciones que fueron diseñadas cuando John F. Kennedy era presidente. Esta falta de modernización tecnológica limita la capacidad del IRS para rastrear y procesar el crimen fiscal que se vuelve cada vez más sofisticado.

Desde 2010, el Congreso no ha atendido las solicitudes del IRS para obtener financiación adicional para actualizar sus sistemas, lo que es crucial para combatir el crimen organizado y la evasión fiscal. La expansión de responsabilidades del IRS, como el seguimiento de créditos fiscales bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible y la Ley de Cumplimiento Fiscal de Cuentas Extranjeras, ha complicado aún más su labor.

Aumento del crimen fiscal y la necesidad de recursos

El descenso en el número de agentes del IRS que se dedican a la inteligencia criminal coincide con un aumento en los casos de robo de identidad y fraude fiscal. Mark Matthews, exjefe del departamento de Inteligencia Criminal del IRS, ha indicado que la agencia ha enfrentado un aumento en los casos de robo de identidad, donde los delincuentes utilizan el Internet para obtener reembolsos fiscales fraudulentos. A medida que el crimen fiscal se vuelve más internacional, el IRS se ve obligado a enviar más jefes de estaciones de inteligencia criminal al extranjero.

Desde 1995, el número de agentes de inteligencia criminal ha disminuido de 3,363 a 2,288, lo que ha llevado a una reducción en las investigaciones criminales del IRS. En 2013, la agencia inició 5,314 investigaciones, pero en el último año esa cifra cayó a 3,853, con sentencias también a la baja. Este panorama dramático pone en evidencia la insuficiencia de recursos para perseguir el crimen fiscal y mantener la integridad del sistema fiscal.

El futuro del IRS y la recaudación fiscal

El panorama para el IRS en 2016 no muestra signos de mejora, ya que se anticipan recortes adicionales en su financiación por parte del Comité de Apropiaciones de la Cámara, presidido por el republicano Hal Rogers de Kentucky. Las propuestas del presidente Obama para restaurar los niveles de gasto anteriores no han tenido eco, y se prevé que los recortes asciendan a 838 millones de dólares en la Cámara y 470 millones en el Senado, llevando el financiamiento a niveles que no se veían desde 1990.

La continua reducción del presupuesto del IRS podría tener consecuencias adversas, alentando a más contribuyentes a evadir sus responsabilidades fiscales. Matthews ha señalado que “demasiado está en juego”, subrayando que mantener una tasa de cumplimiento fiscal alta es esencial para el funcionamiento de una democracia saludable. Un IRS plenamente financiado es una inversión que, aunque parece costosa a corto plazo, evitaría pérdidas fiscales mucho mayores a largo plazo.

La situación del IRS es un microcosmos de los desafíos más amplios que enfrenta el gobierno federal en términos de financiamiento y efectividad. A medida que el crimen fiscal evoluciona en complejidad, es vital que se destinen recursos adecuados a la lucha contra la evasión fiscal y el crimen organizado, asegurando que el sistema fiscal funcione de manera justa y efectiva para todos los ciudadanos.