La historia de Herbert “Fat Herbie” Blitzstein es un relato lleno de intriga, crimen y un despliegue de la vida en las sombras del crimen organizado. Desde sus orígenes en Chicago hasta su trágico final en Las Vegas, Blitzstein encarna la brutalidad del mundo del crimen y las complejas relaciones de poder en el submundo criminal. Su trayectoria está marcada por alianzas peligrosas, traiciones y la ineludible caída que le esperaba en un juego donde las reglas son mortales.
Orígenes de un criminal
Nacido en Chicago en 1934, Blitzstein comenzó su andanza criminal en un entorno que favorecía la ilegalidad. Su primera gran caída fue por delitos de juego, lo que lo llevó a mudarse a Las Vegas en 1971. Este movimiento no fue solo un cambio de escenario; fue el inicio de una asociación criminal con Tony Spilotro, un destacado miembro de la organización criminal de Chicago. Este vínculo no solo le permitió establecerse en la ciudad del pecado, sino también ingresar en el lucrativo y peligroso mundo del crimen organizado.
Las actividades criminales en Las Vegas
Una vez en Las Vegas, Blitzstein se convirtió en un pieza clave en las operaciones de Spilotro, quien utilizaba una tienda de joyería, el Gold Rush, como fachada para sus actividades delictivas. Este negocio no solo servía para blanquear dinero, sino que también era un punto de encuentro para una serie de delitos, incluyendo el contrabando de joyas robadas. Blitzstein se encargaba de la venta y distribución de las mercancías robadas, mientras que su socio, Spilotro, lideraba una pandilla conocida como “The Hole in the Wall Gang.”
- El grupo se especializaba en robos audaces, usando métodos ingeniosos como hacer agujeros en las paredes para eludir las alarmas.
- Blitzstein, además de sus actividades delictivas, se involucró en el préstamo de dinero a altos intereses, conocido como “loansharking,” dirigido principalmente a jugadores compulsivos.
- A pesar de sus esfuerzos por operar en las sombras, la atención de las autoridades se centró en sus actividades, llevando a la construcción de un caso de crimen organizado en su contra.
El error de Bertha y sus consecuencias
Una de las caídas más significativas para la banda de Spilotro ocurrió en 1981, cuando un intento de robo en Bertha’s, una tienda de artículos para el hogar, se volvió desastroso. La noche del 4 de julio, mientras las explosiones de fuegos artificiales resonaban, las autoridades estaban al tanto de los planes de la pandilla y, finalmente, arrestaron a varios miembros, aunque Blitzstein logró evadir la captura. Sin embargo, las acciones de ambos hombres en Las Vegas no pasaron desapercibidas, y en 1983 fueron arrestados junto a otros 16 cómplices bajo múltiples cargos, incluyendo racketeering y conspiración.
La caída de Tony Spilotro
La fama de Spilotro creció, pero esto también atrajo la atención no deseada. En 1986, ante la posibilidad de que pudiera colaborar con las autoridades, sus superiores en Chicago decidieron actuar. Spilotro y su hermano fueron asesinados y enterrados en un campo de maíz en Indiana, lo que dejó a Blitzstein en una posición vulnerable y expuesta. Con la muerte de su socio, la dinámica del crimen en Las Vegas empezó a cambiar y Blitzstein tuvo que adaptarse a un nuevo panorama.
Reinvención y nuevos competidores
Tras cumplir una condena de ocho años por fraude con tarjetas de crédito y evasión fiscal, Blitzstein regresó a Las Vegas en 1991 con la esperanza de reiniciar su imperio criminal. Sin embargo, el entorno había cambiado. Nuevos jugadores como Robert Panaro y Stephen Cino emergieron, buscando aprovecharse del vacío dejado por la muerte de Spilotro. Blitzstein se vio obligado a formar nuevas alianzas, y fue en este contexto que se asoció con Joe DeLuca.
El peligro de las alianzas inadecuadas
Blitzstein, al parecer, no consideró que su asociación con DeLuca podía ser arriesgada. En 1995, presentó a DeLuca a Peter Vincent Caruso, un individuo con conexiones en múltiples familias del crimen. A medida que sus negocios prosperaban, la avaricia de Caruso se hizo evidente, y comenzó a sospechar que Blitzstein estaba obteniendo más de lo que le correspondía. Este conflicto de intereses se convirtió en un punto de inflexión fatal.
La conspiración y el asesinato
La tensión entre estos hombres culminó en una reunión donde Panaro y Caruso decidieron que Blitzstein debía ser eliminado. A pesar de los intentos de algunos por evitar el asesinato, la decisión estaba tomada. Caruso, quien había orquestado el plan, contrató a un asesino para llevarlo a cabo. El 6 de enero de 1996, Blitzstein fue asesinado, y su cuerpo fue encontrado días después, lo que marcó un hito en la historia del crimen en Las Vegas.
Las repercusiones legales
La caída de Blitzstein no solo significó el fin de su vida, sino que también provocó una serie de arrestos y condenas en la comunidad criminal de Las Vegas. Un gran jurado federal emitió múltiples acusaciones, y los miembros de la mafia se vieron obligados a enfrentarse a las consecuencias de sus actos. La colaboración de informantes y la vigilancia de las autoridades llevaron a numerosos juicios y sentencias que desmantelaron muchas de las operaciones criminales en la ciudad.
Legado de una era de crimen
Hoy en día, el asesinato de Blitzstein se recuerda como uno de los últimos grandes crímenes relacionados con la mafia en Las Vegas. Su historia ilustra no solo la brutalidad del crimen organizado, sino también la naturaleza efímera del poder en ese mundo. La mafia ha perdido gran parte de su influencia en la ciudad, y las lecciones de la vida de Blitzstein sirven como un recordatorio de la volatilidad de las alianzas y el inevitable costo de la vida del crimen. La comunidad del crimen organizado ha cambiado drásticamente desde entonces, dejando atrás un legado que, aunque se recuerda por su violencia, también lo es por la ineptitud de algunos de sus actores.

























