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Un asesinato de la mafia en Las Vegas

La historia del crimen organizado en Estados Unidos ha estado marcada por momentos impactantes y figuras legendarias, pero pocos episodios son tan intrigantes como el asesinato de Herbert “Fat Herbie” Blitzstein en Las Vegas. Este caso no solo refleja la decadencia de la mafia tradicional, sino también cómo las viejas prácticas criminales se aferraron a un nuevo escenario en un mundo cambiante.

En la década de 1990, la mafia clásica, compuesta principalmente por mafiosos italianos y judíos, había perdido gran parte de su poder y control. Sin embargo, en Los Ángeles, aún persistían vestigios de esa era, incluyendo una agrupación de criminales torpes apodados la “Mafia de Mickey Mouse”. Este grupo, con aspiraciones de controlar pequeños negocios ilícitos en Las Vegas, se vio envuelto en un asesinato que resonaría en el mundo del crimen.

El contexto del crimen organizado en Las Vegas en los años 90

Durante esta época, Las Vegas seguía siendo un centro neurálgico para el juego y el entretenimiento, pero la influencia de la mafia había disminuido considerablemente. A pesar de esto, la avaricia y el deseo de controlar los pequeños negocios que permanecían en la sombra llevaron a conflictos violentos. Blitzstein, un antiguo corredor de apuestas de Chicago y hombre de confianza de Tony Spilotro, se convirtió en un blanco de la competencia en el submundo criminal.

Su negocio de préstamos abusivos no pasó desapercibido para los bajos fondos, y la tensión entre diferentes facciones de la mafia se intensificó. La muerte de Blitzstein no solo fue un acto de venganza, sino un reflejo de la lucha por el control de un territorio que había visto días mejores.

El asesinato de Herbert Blitzstein

La noche del 6 de enero de 1997, Blitzstein regresaba a su hogar en Las Vegas cuando dos hombres armados lo estaban esperando. La entrañable historia de este crimen comienza con un ladrón experto y asociado de la mafia, Peter Vincent Caruso, quien había ingresado a la casa de Blitzstein más temprano ese mismo día. Caruso, con la ayuda de Joe DeLuca, un socio de Blitzstein en fraude de seguros, había robado $50,000 en efectivo, además de joyas y monedas, dejando la puerta abierta para que los asesinos ingresaran.

Cuando los hombres armados finalmente atacaron, uno de ellos, Richard Friedman o Antone Davi, disparó a Blitzstein, quien, en un momento de desesperación, levantó las manos y preguntó: “¿Por qué a mí?”. Este último susurro fue la culminación de una vida dedicada al crimen, terminando abruptamente con un disparo en la cabeza. Los asesinos fueron pagados con una suma irrisoria de $3,500 por llevar a cabo el hit, y en los juicios posteriores, ambos se culparían mutuamente por el tiro mortal.

Operación Thin Crust: la respuesta del FBI

El asesinato de Blitzstein provocó una intensificación de las investigaciones del FBI en Las Vegas. La Operación Thin Crust, que se había iniciado en el otoño de 1994, había sido diseñada para infiltrarse en las actividades criminales de la mafia local. En el corazón de esta operación se encontraba el “Sea Breeze”, un club social creado para atraer a mafiosos locales y recopilar información.

Anthony Angioletti, un exconvicto vinculado a la familia criminal Genovese de Nueva York, operaba el club. Con un menú que incluía comidas italianas caseras, el Sea Breeze pronto se convirtió en un punto de encuentro popular entre los criminales, donde se discutían planes para futuros delitos, desde robos hasta fraudes.

  • Burglarizar casas de personas adineradas.
  • Pasar cheques de viajero falsificados.
  • Tomar control de servicios de acompañamiento locales.
  • Vender drogas y otras actividades ilegales.
  • Extorsionar a propietarios de negocios.

Los agentes del FBI estaban asombrados por la afluencia de figuras notables de La Cosa Nostra a este club, lo que demostraba la relevancia de la mafia, incluso en su declive. La curiosidad por las actividades del club llevó a una serie de intervenciones y escuchas que revelaron la profundidad de los planes delictivos en curso.

Relaciones y rivalidades en el bajo mundo

Blitzstein frecuentaba el Sea Breeze junto a su amigo John Branco, un miembro respetado de la mafia de Los Ángeles. La relación entre ambos hombres era compleja, marcada por la lealtad y la traición. Branco había pasado tiempo en prisión con Blitzstein, y su conexión era innegable. Sin embargo, la dinámica cambió cuando comenzaron a surgir tensiones con otros mafiosos de Los Ángeles, como Louis Caruso, quien se vio ofendido por un incidente en el Club Paradise, un popular bar de striptease.

El desacuerdo entre Blitzstein y Caruso llevó a una reunión en Los Ángeles donde se discutieron los códigos de conducta de la mafia y la necesidad de mantener el respeto. A pesar de que parecía que la disputa se había solucionado, Caruso no estaba dispuesto a dejarlo así, alimentando un deseo de venganza que culminaría en el asesinato de Blitzstein.

La traición de un miembro de la mafia

Branco, quien había estado bajo la vigilancia del FBI, se encontró en una encrucijada. Arrestado por la policía de Las Vegas, decidió convertirse en informante, con el objetivo de evitar una larga condena de prisión. Esta decisión tuvo un impacto significativo en la investigación, ya que su información llevó a los agentes a conocer los planes para eliminar a Blitzstein.

A pesar de sus advertencias al FBI sobre el atentado, la falta de comunicación y el subterfugio dentro de la organización criminal permitieron que el plan se llevara a cabo. El 7 de enero, al día siguiente del asesinato, DeLuca confirmó la muerte de Blitzstein y notificó a las autoridades, comenzando así un proceso que desmantelaría las facciones de la mafia en Las Vegas.

Las consecuencias del asesinato de Blitzstein

La muerte de Blitzstein no solo marcó el fin de su imperio de préstamos, sino que también puso en marcha una serie de eventos que llevarían a la caída de varios miembros de las organizaciones criminales de Los Ángeles y Buffalo. La traición, el crimen y el desenfreno de la ambición llevaron a un desenlace inevitable donde la justicia finalmente alcanzó a los implicados.

La historia de Blitzstein es un recordatorio de cómo el crimen organizado puede transformarse y adaptarse a nuevas circunstancias, pero también de cómo la traición y la codicia pueden llevar a un final violento. Con la operación del FBI en curso y la historia del crimen en constante evolución, el legado de Blitzstein sigue vivo en el imaginario colectivo de Las Vegas.