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Equipo criminal padre e hijo atormentó Las Vegas durante cuatro décadas

La historia del crimen en Las Vegas está salpicada de figuras infames, pero pocos han dejado una huella tan oscura como Tom y Gramby Hanley. Este dúo padre-hijo no formó parte de una organización criminal tradicional, sin embargo, sus tácticas intimidatorias y violentas, que incluyeron asesinatos y bombardeos, se asemejaron a las de la mafia. Durante más de cuatro décadas, la ciudad se vio atrapada en el torbellino de sus actividades delictivas, resonando en los titulares tanto como las leyendas del crimen como Bugsy Siegel o Tony Spilotro. Esta serie de cuatro partes busca desentrañar la compleja y violenta historia de los Hanley, y es posible que sólo hayamos arañado la superficie de su legado criminal.

Los cuerpos de dos hombres, encontrados en el desierto cercano a Las Vegas con casi un cuarto de siglo de diferencia, comparten un oscuro vínculo. James Hartley y Elmer “Al” Bramlet, ambos oficiales de sindicatos laborales, fueron asesinados de manera similar, con un disparo en la cabeza, y sus cuerpos fueron enterrados de manera tan deficiente que sus manos emergieron del suelo, lo que llevó a su descubrimiento. Las investigaciones apuntaron a Tom Hanley como sospechoso en ambos casos, un criminal con una trayectoria que lo colocó al margen de la ley durante décadas, y que finalmente terminó cumpliendo una condena de cadena perpetua por el asesinato de Bramlet.

Las tácticas del crimen organizado en Las Vegas

Desde 1975 hasta 1977, Gramby Hanley, acompañado de su padre Tom, llevó a cabo una serie de atentados con bombas dirigidos a clubes y casinos que no eran parte del sindicato. Estos ataques, diseñados para intimidar a los propietarios y forzarlos a firmar contratos laborales, son un ejemplo de cómo los Hanley corrompieron el sistema laboral de la región. A continuación, se detallan algunos de los ataques más notorios:

  • Bombardeo de dos clubes de cena no sindicalizados en Las Vegas.
  • Atentado contra un casino en South Lake Tahoe.
  • Intentos fallidos de bombardeo en otros establecimientos en Tahoe y dos restaurantes más.

El jefe del Sindicato Gastronómico Local 226, Al Bramlet, pagó a los Hanley para que llevaran a cabo estos ataques. Sin embargo, cuando se negó a cubrir los gastos de los atentados fallidos, la ira de los Hanley se desató, culminando en el secuestro y asesinato de Bramlet en 1977. Este evento atrajo la atención del Senado de los EE. UU., que comenzó a investigar la infiltración de la mafia en sindicatos laborales.

Violencia y extorsión: un legado oscuro

La vida criminal de Tom Hanley está marcada por múltiples sospechas de asesinatos que siguen sin resolverse, incluyendo los de Hartley y otros testigos clave que podrían haberlo incriminado. A pesar de sus múltiples enfrentamientos con la ley, Hanley logró evadir con frecuencia los cargos que se le imputaron, gracias a una red de abogados prominentes. Su notoriedad creció en Las Vegas y sus escándalos abarcaron desde asesinatos hasta extorsiones, dejando una estela de caos en su camino.

Gramby, el hijo de Tom, no se quedó atrás en esta saga criminal. A menudo se vio atrapado en la espiral de adicciones y delitos, siendo formado por su padre en un entorno donde la violencia y la delincuencia eran la norma. Juntos, mantenían una relación cercana con figuras influyentes del crimen, como Benny Binion, un exconvicto con una considerable influencia política.

Los inicios de Tom Hanley en el crimen organizado

La carrera de Tom Hanley despegó a finales de la década de 1940 tras su llegada a Las Vegas desde Iowa. Comenzó a trabajar en una planta de magnesio, que cerró después de la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, se convirtió en líder del Sindicato de Trabajadores de Hoja de Metal, Local 88. Su ascenso en el mundo laboral fue rápido, pero también estuvo marcado por actos de violencia y extorsión. Su carácter violento se hizo evidente cuando fue acusado de agredir a un trabajador sindical en 1948, aunque logró evadir la condena.

En la década de 1950, bajo su liderazgo, el sindicato se volvió conocido por sus prácticas de extorsión, donde los contratistas eran forzados a pagar sobornos para evitar interrupciones en el trabajo. Este tipo de actividad no solo afectó a los contratistas, sino que también generó una cultura de miedo entre los trabajadores y los empresarios. Se estima que los Hanley pudieron haber recaudado cientos de miles de dólares a través de estas tácticas.

El asesinato de James Hartley: un caso emblemático

En marzo de 1954, el cuerpo de James Hartley, un antiguo agente de Local 88, fue descubierto en el desierto, con una mano expuesta que revelaba el horror de su asesinato. Hartley había sido un aliado de Hanley hasta que surgieron tensiones sobre el control del sindicato. Su asesinato fue un claro mensaje dentro de la violenta dinámica del crimen sindical en la región.

Las circunstancias alrededor de su muerte son inquietantes. Hartley había mostrado signos de angustia antes de su desaparición, y se supo que había recibido amenazas. La policía de Los Ángeles se involucró al encontrar pruebas que vinculaban a Hanley con el crimen, como un maletín abandonado que contenía dinero en bonos y una pistola. Sin embargo, la falta de pruebas concretas permitió que Hanley se librara de los cargos iniciales.

El legado de los Hanley en Las Vegas

A pesar de ser una figura sombría en la historia del crimen de Las Vegas, Tom Hanley logró construir un legado que afectó a la ciudad durante más de cuatro décadas. Su influencia se sintió no solo en el ámbito laboral, sino también en la política y la cultura local. A través de la extorsión y la violencia, los Hanley moldearon un entorno de temor que perduró mucho después de que sus actividades criminales comenzaran a ser investigadas.

Con el tiempo, la historia de Tom y Gramby Hanley se convirtió en un testimonio del lado oscuro del sueño americano, donde la ambición y la corrupción se entrelazan en un ciclo de crimen y violencia. Su legado sigue siendo un recordatorio de cómo el crimen puede infiltrarse en todos los niveles de la sociedad, afectando la vida de muchos sin que se perciba hasta que es demasiado tarde.