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Jack Ruby y llamadas a mafiosos: ¿evidencia de conspiración JFK?

El asesinato del presidente John F. Kennedy en 1963 ha sido uno de los eventos más debatidos y estudiados de la historia moderna. La figura de Jack Ruby, quien asesinó a Lee Harvey Oswald, ha estado en el centro de múltiples teorías de conspiración. Pero, ¿realmente sus actividades telefónicas con miembros del crimen organizado revelan un complot más amplio? A continuación, examinaremos la conexión entre Ruby, sus llamadas y la sospecha de una conspiración.

La actividad telefónica de Jack Ruby antes del asesinato

En los meses previos al asesinato de JFK, Jack Ruby mostró un notable incremento en sus llamadas telefónicas de larga distancia. Algunos investigadores han interpretado este comportamiento como indicios de su implicación en un complot de asesinato, especialmente considerando que muchas de estas llamadas se realizaron antes de que la visita del presidente a Dallas fuera anunciada públicamente. Sin embargo, una revisión más detallada sugiere que estas comunicaciones estaban más bien relacionadas con problemas personales y laborales que con un complot criminal.

Ruby se enfrentaba a una disputa con la American Guild of Variety Artists (AGVA), el sindicato encargado de regular a los artistas en su club nocturno de Dallas. Su objetivo era persuadir a la AGVA para que interviniera y frenara a sus competidores, Abe y Barney Weinstein, quienes estaban introduciendo nuevos artistas no sindicalizados.

Investigación de la HSCA sobre las llamadas de Ruby

En la década de 1970, el Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos (HSCA) llevó a cabo un análisis exhaustivo de las llamadas telefónicas de Ruby. Este análisis incluyó un estudio detallado de sus cinco números de teléfono en 1963, así como los registros de las personas a las que llamó. La conclusión fue que el aumento en su factura telefónica se debía principalmente a sus problemas con la AGVA.

A pesar de esto, el HSCA identificó tres llamadas que podrían tener relevancia en el caso de Kennedy. No obstante, una investigación más profunda sugiere que estas llamadas no son tan misteriosas como se pensaba inicialmente.

Llamadas a personajes del crimen organizado

La primera llamada de interés fue a Irwin Weiner, un fiador de Chicago conocido por su relación con figuras del crimen organizado. El HSCA temía que Weiner pudiera ser un enlace entre Ruby y los jefes del crimen. Sin embargo, Earl Ruby, hermano de Jack, aclaró que su hermano no conocía a Weiner. La llamada fue, de hecho, sobre el conflicto de Ruby con la AGVA, y Weiner no ofreció ayuda.

La segunda llamada fue a Nofio Pecora, un teniente del conocido jefe del crimen de Nueva Orleans, Carlos Marcello. Esta comunicación, realizada el 30 de octubre de 1963, fue considerada significativa porque indicaba un contacto con un miembro del círculo cercano de Marcello. Sin embargo, se esclareció que la llamada no estaba destinada a Pecora, sino a Harold Tannenbaum, un amigo de Ruby que vivía en el mismo parque de casas rodantes.

En 1978, Pecora, al ser interrogado, afirmó no conocer a Ruby y no recordar haber hablado con él. La breve llamada a su oficina parece haber sido un malentendido, ya que Tannenbaum recibió un mensaje posterior de Ruby, lo que indica que el foco de la comunicación era más personal que criminal.

La conexión con Jimmy Hoffa

La tercera serie de llamadas, realizadas el 7 y 8 de noviembre, fue a Robert “Barney” Baker, un asistente del famoso líder sindical Jimmy Hoffa. El HSCA mostró preocupación por la animosidad de Hoffa hacia los Kennedy. Sin embargo, Baker no conocía a Ruby antes de estas llamadas y la conversación se centró en los problemas laborales de Ruby.

Al ser interrogado por el FBI, Baker confirmó que las llamadas estaban relacionadas con la AGVA y no con ninguna conspiración. Además, Baker, que sospechaba de la vigilancia del FBI, invitó a los agentes a verificar sus grabaciones si había dudas sobre sus declaraciones. Sin embargo, no existía vigilancia en su línea telefónica.

Implicaciones de la intervención de Ruby

A pesar de los esfuerzos de Ruby por resolver su disputa con AGVA, su situación no mejoró antes del asesinato de JFK. Esto plantea la pregunta sobre la viabilidad de una conspiración en la que Ruby estuviera involucrado. Si realmente existiera un plan para asesinar a Kennedy y silenciar a Oswald, sería difícil imaginar que Oswald hubiera podido escapar con vida después del tiroteo. Su interrogación durante tres días ofrecía una oportunidad perfecta para exponer cualquier conspiración.

Si Oswald era verdaderamente un «chivo expiatorio» sin conocimiento de lo que ocurría, no habría razón para eliminarlo. Los conspiradores no podían prever su captura o dónde sería detenido, lo que hace que la colaboración con Ruby fuera ilógica en ese contexto.

Conclusion: el enigma de las llamadas de Ruby

La actividad telefónica de Jack Ruby, aunque intrigante, parece estar más vinculada a sus problemas personales y laborales que a un complot para asesinar al presidente Kennedy. Las conexiones con figuras del crimen organizado, analizadas por el HSCA, se revelan como más circunstanciales que conspirativas. Si hubiera algún tipo de conspiración, la falta de acciones más directas y el contexto de las llamadas sugieren que Ruby no estaba al tanto de un plan más grande. La complejidad de estos eventos continúa alimentando teorías, pero la evidencia concreta sigue siendo esquiva.